Mundo ficciónIniciar sesiónLucía no llegó a tocar el piso cuando cayó.
Un torbellino cegador se abatió sobre ella, envolviéndola, ocultándola a mis ojos.
No me di cuenta que estaba gritando con todas mis fuerzas hasta que sentí el peso cálido, firme en mi cabeza. El brillo disminuyó y reconocí a mi señor Miguel inclinado hacia mí. Era su mano sobre mi cabeza. Estaba rodeado por miles de guerreros de luz, de pronto todos pe







