Mundo de ficçãoIniciar sessãoPedro y yo no nos sorprendimos de que Lucía se evitara venir a Catedral con la excusa de sus pendientes en la oficina. Iba a tener que pasar casi toda la semana con el grupo, así que era obvio que querría aprovechar esa tarde, sobre todo con su consabida adicción maníaca al trabajo.
Ese año había nevado tarde y la temporada de esquí todavía no había cerrado a pesar de que mediaba octubre, así que el cerro esta







