Osiel y Otto ingresaron a la mansión, y luego de preguntarle a una de las empleadas donde estaba su hermano, fueron a su encuentro al despacho, donde encontraron a Edur sonriendo a la nada, pero no fue necesario preguntarle a que se debía aquello, ya que podían oler a Alana en el aire, ella había estado allí.
— ¿Algo interesante para contar? — consulto Otto y Edur solo sonrió aún más, sintiéndose extrañamente conectado una vez más a sus hermanos, como si no llevaran años distanciados.
— Alana,