El eco de los pasos de Miranda resonaba por los vastos pasillos de la nueva casa. Contrario a lo que creyó, no se iban a quedar en esa bonita casa dónde estuvieron los primeros meses sino que sus padres decidieron regalarles una mansión. La mudanza al imponente caserón, ubicado en un exclusivo barrio de la ciudad, había sido rápida y eficiente, pero para ella, la casa se sentía extrañamente vacía, a pesar de estar decorada con exquisito gusto. Era un espacio frío, sin alma, que parecía más un m