— ¿ NO ME OYES CON UN MALDITO DEMONIO? ¡QUE NO QUIERO TU MALDITA COMIDA JODER!!! — gruñó Becca furiosa y le tiró el plato por la cabeza a la que era una de las chicas que se rotaban para atenderla. Un año, un puto año había pasado allí encerrada... ella lo sabía pues desde el primero de los días había hecho unas muescas con sus uñas en una madera debajo de la cama... sabía que la filmaban, pues podía ver la luz roja de la cámara y le había hecho fuck you elevando el dedo medio un millón de vece