Adriana abrió los ojos lentamente, con el sueño aún empañando su visión. Parpadeó un par de veces para aclarar la imagen y se encontró con el rostro de Solana, su apariencia radiante y su sonrisa dulce. Aún se sentía aturdida por la confusión de sus pensamientos y emociones. Recordó que luego de terminar había ido como una zombie a su habitación, demasiado confundida por lo que acababa de pasar con su niñera, no pudo siquiera hacer los pendientes de su trabajo para la empresa de seguridad en la