Sophie se quedó petrificada. No entendía demasiado de ese intercambio y lo poco que entendía no le gustaba para nada. — Yo no soy una cosa — dijo con los ojos cargados de lágrimas viendo a uno y a otro. — NO EMPECEMOS, QUE NO ESTAMOS PARA TUS PAVADAS...— siseó Francis en mal tono, mirándola de una fea manera mientras Kyle fruncía el ceño observando la escena —. Y TÚ BASTARDO, NO CREAS QUE ME VOY A QUEDAR DE BRAZOS CRUZADOS VIENDO COMO TE LLEVAS TODO LO QUE ME PERTENECE...— le gritó. — ESE HIJO