Becca disfrutaba de un relajante paseo por el campo, deleitándose con la libertad de no tener supervisión alguna, bajo el brillante sol de ese día. Aprovechaba la cálida tarde soleada para observar a lo lejos a los peones y los hermosos caballos, mientras inhalaba el aire fresco y rejuvenecedor de ese lugar finalmente, después de mucho tiempo presa, sintiéndose libre y viva. La noche anterior había compartido una experiencia intensa con Blanca, que había dejado a su cuerpo completamente saciado