Capítulo 77. Maldición.
Zinnia seguía su camino con un trote constante, no iba muy rápido pues quería guardar energías, si llegaba agotada no podría salvar a Birgrem, en su lomo Kaldem había dejado de quejarse hace unos cuantos kilómetros, un profundo ronquido le informó que el dragnir se había quedado dormido.
La loba chasqueó la lengua, los machos en verdad hacían bastante alboroto por un poquito de hielo, recordaba cuando tuvo su primera señal de ser una mujer, las piernas le temblaban del dolor y tan solo pudo a