Epílogo.
Birgrem se detuvo en la entrada de su habitación, el lugar estaba desierto, ya no quedaba nada únicamente se podía ver en la habitación la espada, la espada que su clan forjó para él, la espada que contenía el hierro de la sangre de su clan y que ahora debido a su muerte y a la de Zinnia su sangre también ya era parte de la espada.
Cuando Birgrem escuchó que la espada había absorbido su sangre se quedó sin comprender, su espada nunca tuvo aquella cualidad, él siempre limpió la hoja de su esp