Un simple daño colateral.
—¡Harold! — pronunció Zoe impactada al verlo ahí. Para ella era una casualidad divina, mientras que es todo lo contrario, la estaba siguiendo desde que salió de su casa, incluso escuchaba las risas de ella y Sacha, aunque no sabía de qué hablaban porque mantenía cierta distancia.
—¡Sacha!, ¡¡oh, madre santa!!, ¡¿ahora qué hacemos?!—gritó espantada cuando vio a Sacha tirada en el suelo. Todo está ocurriendo tan rápido que no era capaz de asimilar.
Cuando Harold iba a agarrar a la loba para term