Falsa amistad.
Había caído la noche, y Zoe no quiso ser llevada a casa, al menos no por Isaías y Ronald no se atrevió a ofrecerse, pues no quería tensar más la situación entre Isaías y él, por lo que le pidió a Sacha que no la dejara sola.
—¡Oye!, si quieres puedes pasar — le sugirió Zoe a Sacha cuando la dejó frente a la puerta de su casa.
—No, Zoe, te agradezco el gesto, pero ya ha sido demasiado por hoy, mejor otro día.
Sacha miró desde su carro lo hermoso y simple que es ese hogar, uno que ella nunca hab