Sueños pausados.
Mientras, Zoe sufría por los sentimientos que se mezclaban en su interior, sintiendo terror y emoción a la vez.
Estaba aturdida, y tan sonrojada que las mejillas le ardían.
—Eres tan mía— declaró Isaías con voz tan ronca que a ella le penetró en la mente y no era capaz de procesar esas palabras con cordura.
Isaías quitó el broche que le tenía atado el cabello dejándolo caer como cascada, pasó los dedos con delicadeza por los lados de su pelo y lo alisó.
Ella se enroscó sobre él y se sentó sobr