Camuflando su aroma, Isaías entró a la casa de Zoe por la parte trasera; la llevó a su habitación aprovechando que percibió que no había nadie, pues no la dejaría bajo la lluvia. Cuando la iba a dejar en la cama así toda mugrienta; empapada de lodo, Zoe lo nombró aún con los ojos cerrados.
—Pervertido Sharman.
—Deberías despertar para que aceptes mi rechazo, te dije que no te volvería a ver, y debo cumplir con mi palabra— le hablaba, pero Zoe seguía desmayada.
Ya no le importaba que ella supie