En la confianza está el peligro.
Alice observó a todos los lados y derrotada le confesó.
—Aunque le va a parecer extraño esto que le diré, nosotros somos seres sobrenaturales.
«Con razón presentía que Isaías Sharman no era alguien común», analizó Zulema, al fin aclarando su duda.
Alice se quedó esperando la reacción de Zulema, quién se mostró serena y la vio a los ojos.
—A ver déjeme ver sus ojos de loba—. La que quedó pasmada fue Alice.
—¿Cómo…?— preguntó aturdida.
—Si no me está mintiendo podría dejarme ver que en realidad e