capítulo 128 Confesar por sentir culpa.
Elizabeth abrió los ojos. Parpadeó, desorientada, como si aún no pudiera enfocar bien. Cuando lo logró, lo primero que vio fue a su esposo incorporarse y correr hacia ella.
—Fede… —susurró, queriendo levantarse—. ¿Qué pasó?
Al hacer un movimiento, sintió una punzada de dolor. Entonces lo recordó todo. La pesadilla de la noche anterior volvió con fuerza.
—¡Lucas! —gritó, desesperada—. ¿Dónde está Lucas?
Federico la abrazó de inmediato, envolviéndola con sus brazos como si pudiera protegerla del d