Elizabeth estaba impaciente. De pronto sintió un dolor en el pecho, como una angustia aplastante. Quería correr a su casa con Alfonso, Lucía y sí fuera posible verlo a Pablo, siempre se sentía segura cuando él la abrazaba.
No se dio cuenta de cuanto lo extrañaba como en ese momento. Recordó el día cuando él la rescató y la defendió en esa fiesta y sintió una terrible nostalgia.
Lo que más le dolía era no poder seguir hablando con él. Apretó los labios amargamente, para no llorar.
Era mejor así p