Desde el día en que Eloísa besó a Lucas, el romance siguió adelante. Se veían a escondidas: a veces se encontraban en alguna cafetería a la salida de sus respectivos colegios, otras en la biblioteca, donde compartían tardes de lectura.
Era la única forma de vivir su amor sin ser descubiertos.
El único que lo supo —y mucho tiempo después— fue Alfonso. Él guardaba todos los secretos de su hermana. Por fortuna, pensaba igual que ella respecto a las clases sociales: le parecían retraídas, sin funda