Salí de aquel elevador con el corazón en la garganta, sus palabras me había afectado aún más de lo que se me notaba, sus ojos demostraban arrepentimiento pero no podía reparar mi corazón roto con sólo eso, ni mi bebé ni yo teníamos la culpa de la situación y de repente con la única persona que juró estar conmigo en las buenas y en las malas frente a un altar me daba la espalda y me culpaba de los malos momentos.
Caminé sin rumbo por aquella zona desconocida hasta que pude toparme con un parque