Mi cuerpo dolía, mis párpados pesaban una tonelada y mi cabeza dolía aún más que mi pesado cuerpo, como si la hubieran martillado, estaba pérdida en una oscuridad y sólo podía oír unos lejanos pitidos iguales a los de una máquina de hospital, unas voces me distraen de mis pensamientos...
- No se ha despertado aún doctor, llegó en un muy mal estado- alguien dijo y parecía ser la voz de una mujer.
- La radiografía mostró unas contusiones en la parte baja del cerebro, si no despierta pronto la ten