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Una vez que vi salir a Alan y Fernanda de la sala de juntas salí de la oficina directamente al baño tratando de retener mis lágrimas pero peor me sentí cuando me di cuenta que Alonso no venía tras de mi para ver que me pasaba, abrí la puerta del baño bruscamente y para mi fortuna no había nadie, cerré la puerta con seguro y me apoyé en el lavabo, me miré un segundo al espejo y ni siquiera me reconocí, mis ojos estaban rojos y húmedos, mi piel más palida de lo normal y mis labios lucían resecos,
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