Caminamos hasta el café ya que no quedaba muy lejos, fuimos en silencio hasta llegar y elegimos una mesa con una ventana cerca y vista hacia la calle, Alan me ayudó con la silla y esperamos a que el mesero tomara nuestra orden.
- Buenos Días mi nombre es Rocío y seré su mesera, les dejo la carta y cuando estén listos me llaman- la mesera no era tan grande de edad tendría unos 20 o 22 y se veía simpática, le sonreí en agradecimiento pero Alan pareció ignorarla leyendo el menú.
- Sólo pediré un