Era domingo, y como acostumbraba hacerlo, Romma visitaba a su familia y ese día lo haría con Alessandro. De esa manera, tratarían de ir haciendo en sus familias el espacio para su relación.
Ya el hombre estaba advertido de las peculiaridades de cada miembro de ese grupo y cuando llegaron, afortunadamente, el aroma que salía de la cocina, era agradable, lo que implicaba que el experimento culinario de Mariana tenía probabilidades de éxito y el pobre no se vería obligado a fingir que le gustaba a