40. Libre contigo
La mañana siguiente aproveche la mañana para ir a ver a Dream. Tenía que decidir algo y encargarme. Carlos insistía en que había sido algo intencionado, pero no tenía algo verídico a lo que pudiera agarrarme. El comandante de Dream estaba fuera de mis oficinas porque para bien o mal, no debía detener el crucero a mitad de la ruta cuando los motores estaban en perfecto estado, mucho menos hacerlo sin la supervisión de ningún otro. Aunque también tenía que pensar lo que iba a hacer con el ingenie