39. Promesas de dos
El jueves llego y con ello el cansancio de haber acabado con todo el trabajo acumulado. Le daría unas merecidas vacaciones a Mara que se veía más delgada e igual de agotada. No habíamos encontrado a nadie para el puerto y no había podido hablar con Yenefer porque estaba en Brasil.
Me había mensajeado todos estos días con Nils, me reía entre pausas de los menajes que me enviaba y poco a poco lo que solo era una relación meramente laboral donde cada uno se mantenía en lo suyo empezaba a construir