La lluvia era torrencial por lo que esperaba que Tom y Yenefer se quedaran en sus casa y no se les ocurriera venir a visitarme. Tenía otras cosas en mente.
Nicolás bajo su maleta y corrimos hasta la recepción entre risas. Estaba el vigilante de turno nocturno que siempre me veía más a las tetas que a los ojos.
–Señorita Hope. –Me llamo una vez iba cerca de él.
Mi intención era pasar de largo, Nicolás era un hombre posesivo y celoso, pero si me llamaba era por algo.
–Dime, Miguel. –Me pare fr