No sé en qué puto momento me quede dormida en el sofá de la sala. El codificador del televisor me muestra que van a ser medianoche. Reparo la botella a medio acabar a mi lado y me la vuelvo a empinar yéndome a la cocina a rebuscar en los últimos cajones.
No suelo tener esta clase de cosas en mi casa, pero Yen los dejo cierto día y ya no los bote nunca. Saco un cigarrillo de la caja. Me quito la ropa, poniéndome una camiseta del refugio que me llega hasta los muslos y me voy al balcón.
La ciuda