—Quiero darte esta pulsera. Después de que muera, tendrás un recuerdo de mí. No te preocupes por eso, ya le advertí a Saúl, si no te trata bien, lo reprenderé en sus sueños —me sonrió con amabilidad la señora.
Desde su muerte, he valorado muchísimo esta pulsera, por lo que noo permito que nadie la toque.
—¿Qué están haciendo?
En medio de mi confusión, escuché una voz familiar. Saúl apareció en ese momento frente a mí. De repente, toda mi fuerza se desvaneció y me acerqué como si fuera una niña q