—Disculpe, ¿a usted yo lo conozco? Hugo, ¿es este señor tu amigo?
Me quedé en blanco, con la mente hecha un completo lío.
Hugo se me acercó pálido y me preguntó nervioso:
—Patricia, ¿de verdad no sabes quién es él?
Parpadeé por un momento y traté de recordarlo, pero no logré.
Saúl de repente alzó la voz:
—¡Hugo! ¡Es tu culpa! ¡Hiciste que ella me olvidara! ¡Todo esto fue tu plan!
—¡Cállate! Fuiste tú quien la enfadó, la humilló de la peor manera y sin pensar en ella, ¡y más aun te comprometiste