—Te escucho, princesa —insistió.
—Me gustaría correr riesgos, hacerlo en algún lugar público —le dije sin titubeos.
—Excitante.
—Lo se. También me llama la atención un trío ¿Sabes?
—¡Genial! Tú, yo… ¿Y quién mas? ¿Hombre? ¿Mujer?
No podía creer que pasé de ser la esposa de alguien para quien disfrutar del sexo era eyacular dentro de mi sin importar si yo me sentía cómoda o no, a estar con alguien para quien eyacular era algo simple y llano, para Julián eso no era el fin, era solo parte de algo,