—Creo que nos ha ayudado un poco, entiendo que aún está despistada, tal vez cuando se mejore, podrá ayudarnos un poco más —Trébol se acerca a la puerta, el detective se levanta y me mira una vez más antes de largarse—. Tiene prohibido hablar con el agente Mateo, que pase buena tarde.
Una vez que ellos salen, entran las enfermeras quienes sin decir palabra y sin sentir una pizca de culpa, me amarran tanto de manos como de pies. Apenas puedo resistirme, pues lo hacen tan rápido que ni siquiera re