Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 32: El lugar que guardé para ti
Era domingo, y llovía con esa dulzura melancólica que tiene la lluvia cuando no amenaza, sino que abraza. La ciudad entera parecía haberse refugiado bajo la niebla, en un silencio húmedo y suave, como si el mundo hubiera decidido tomarse un respiro.
En el departamento, la quietud tenía un ritmo distinto. Cálido. Verdadero.







