La música suave del piano comenzaba a llenar el salón principal mientras los invitados tomaban asiento alrededor de la gran mesa. Afuera, la nieve seguía cayendo con la misma calma engañosa, como si el mundo entero ignorara la tormenta emocional que crecía dentro de aquella casa.
Rose se sentó entre Francesca y Lorenzo, intentando mantener la compostura. Su postura era perfecta, su expresión tranquila… pero sus manos, bajo la mesa, se aferraban con fuerza al mantel.
Alessandro estaba frente a e