Alessandro llegó al viñedo con una mezcla de ansiedad y expectativa que no lograba controlar. Cada paso sobre la grava resonaba en sus oídos, como un recordatorio de la distancia que debía mantener. Sus pensamientos vagaban hacia Rose: la playa, el sol cayendo, la calidez de su abrazo, la risa que aún podía escuchar en su memoria. Todo eso le producía una mezcla de nostalgia y deseo que le resultaba casi insoportable.
Al entrar en la sala, se encontró con Lorenzo, ya de pie, sonriendo con confi