CAPÍTULO 83.
Capítulo 83
El pitido rítmico del monitor de signos vitales era lo único que llenaba el silencio de la habitación cuando Guzmán entró, cerrando la puerta con una suavidad que contrastaba con la tormenta que se vivía afuera.
Miguel estaba despierto, con la mirada fija en el techo, pero en cuanto escuchó los pasos de su asistente, giró la cabeza con un esfuerzo que le arrancó un quejido.
—Señor, no debería moverse —advirtió Guzmán, acercándose a la cama.
—Mi madre estuvo aquí. Me dijo que Sofía