CAPÍTULO 11.
Capítulo 11
El aire en la sala de juntas de la Corporación Valeriano se sentía tan pesado como una losa de plomo sobre los hombros de Sofía. Habían pasado solo tres días desde la gala en el Hotel Grand Imperial, y el eco de las palabras de Miguel seguía martilleando en su cabeza con una insistencia cruel.
Intentó concentrarse en la pantalla táctil, pero los números del balance trimestral bailaban frente a sus ojos. De pronto, un mareo súbito la obligó a aferrarse al borde de la mesa. El sudor f