Se despertó con una luz desconocida.
No desconocida en el mal sentido. Simplemente nueva. La ventana este de esta habitación captaba la mañana desde un ángulo distinto al del antiguo apartamento. La luz entraba más baja y ancha, extendiéndose por más suelo, llegando más adentro de la habitación antes de perder su luminosidad.
Se quedó tumbada, dejando que sus ojos se acostumbraran.
El techo era diferente. Más alto. El antiguo apartamento tenía un techo de una altura específica a la que se había