El jueves fue un día normal, justo como ella lo necesitaba.
Trabajo por la mañana. Una reunión productiva con la institución del norte que acercó la colaboración a algo real. Almorzó en su escritorio. Una tarde de escritura concentrada que produjo tres páginas del marco de financiación, mejores que cualquier cosa que hubiera escrito antes, porque no intentaba impresionar a nadie, simplemente decía la verdad con la mayor claridad posible.
Salió a las cinco.
Caminó a casa.
Se detuvo en el mercado