—Necesito hablar contigo —dijo Dominic apenas Ryan abrió la puerta—. Ahora.
Ryan los miró a los dos parados en el umbral de su apartamento, la ropa arrugada, las caras pálidas, y algo en su expresión cambió de inmediato. No fue sorpresa. Fue otra cosa. Algo más cerca del miedo.
—Qué pasó —dijo Ryan, pero su voz sonaba demasiado cuidadosa para ser solo curiosidad.
Mara lo observó con atención mientras entraban. Había pasado semanas confiando en este hombre, viéndolo como un aliado, alguien que ha