—Qué casa —dijo Dominic.
Mara le mostró el teléfono. Vio los ojos de Ryan moverse hacia la pantalla, y vio el momento exacto en que la sangre se le fue del rostro.
—No es lo que creen —dijo Ryan.
—Entonces qué es —dijo Mara.
Ryan se puso de pie despacio, las manos temblando todavía, y caminó hacia la ventana. Se quedó ahí un momento, de espaldas a ellos, respirando profundo antes de darse la vuelta.
—Compré esa casa hace tres semanas —dijo—. Sí. En efectivo. Bajo el nombre de mi madre porque no