—Estaba buscando algo —admitió Dominic, su expresión mezclando culpa y algo parecido a la timidez.
Mara se incorporó completamente, encendiendo la lámpara de la mesa de noche, sus ojos ajustándose lentamente a la luz repentina. —Qué tipo de algo que necesitas esconder de mí a la una de la mañana.
—No lo estaba escondiendo exactamente —dijo él, aunque su tono no sonaba del todo convincente—. Solo quería sorprenderte, y ahora arruiné la sorpresa por ser malo escondiendo cosas.
La curiosidad ree