Junio llegó con un calor intenso y decidido.
No era el calor titubeante de mayo, que siempre se mostraba algo tímido. El calor de junio era firme. Entraba por la ventana este por la mañana, permanecía y cambiaba a lo largo del día, y el apartamento respondía a él de todas las maneras que ella había aprendido que lo haría.
La cocina con el árbol del jardín era extraordinaria en junio.
El árbol en plena floración hacía que la luz matutina fuera compleja y con múltiples capas, una luz que se mov