Capítulo 28 – Ella.
Dormimos abrazados, por si lo dudabais. Ni siquiera me quité el vestido, a pesar de sus constantes sugerencias, no quería volverme loca y correr con él, aún tenía demasiado miedo, más después de lo que sucedió con Antonio.
Me resistía a despertar, a pesar de que la luz ya se colaba por la ventana de la habitación, y podía sentir sus caricias, por mi rostro, apart&aacut