Capítulo 51 – Un cumpleaños distinto.
Llamaba, insistentemente a su puerta, después de haberme saltado la verja, cada vez más aterrada con la idea de que no estuviese en casa. Sabía que los fines de semana no había nadie en la mansión, y era perfectamente posible que aquel domingo fuese así, pero necesitaba verle, necesitaba…
La puerta se abrió, y un despreocupado Darío apareció tras ella, sorprendido de verme allí. Le abra