Capitulo 7

Ximena dejó de apoyarse en el hombre y salió de ahí en silencio.

Lucas se quedó completamente en blanco por un segundo, sin embargo, después de reaccionar, unos momentos después, salió tambaleándose tras ella.  

—Ximena... 

Ella al igual que él lo miro fríamente con desdén y se fue. Dejándolo completamente aturdido sin saber qué demonios había sucedido exactamente. 

Ximena se recargó en la puerta, mientras jadeaba dolorosamente tratando de no hacer ruido ni mostrar su debilidad a los que estaban afuera. Se cubrió la boca con fuerza y, se deslizó hasta el suelo completamente devastada. 

No podía procesar nada de lo que estaba sucediendo, lo único que sabía era que no había podido disolver sus dudas con respecto a su hermano y, que su “esposo” estaba tan irritado y harto de ella que había comenzado a buscar otras mujeres.  

—¿Entonces...? ¿Por qué? ¿Por qué me castigas así?  Si ya no soy algo decente para ti... 

Lloro ahí, hasta que se quedó dormida. 

Mientras tanto, en el estudio...

¡CRASH! 

—¡¿Por qué demonios estas aquí?!  ¡¿Viniste a arruinarme acaso?!

Ámbar que no se atrevía ni siquiera a respirar, solo tragaba en silencio su miedo y preocupación. 

Lucas estaba ahí completamente histérico rompiendo cosas, pero por alguna razón aún no había ordenado que la mataran o torturaran. En parte sabía que se debía a Ximena, pero ahora se sentía aún peor. 

De no ser por ella habría ocurrido lo impensable, sin embargo, no sabía lo que pensaría de ella en esos momentos. 

Pero de lo que estaba segura era de que, ya no podría seguir a su lado. Solo esperaba poder salir con vida de ahí y encontrar una manera de ayudarla desde afuera.

—¿Qué demonios es lo que quieres? ¿Dinero? ¿Fastidiarme? ¡¿Porque entraste aquí?!

Ámbar con temor se encogió frente a él, pero pese a no esperar respuesta, ella habló temerosamente. 

—No espero nada señor, simplemente estaba preocupada por la señora que llevaba cuatro días dormida y no podía despertarla. Me temo que si sigue de esa manera... 

—¡¿Eso a ti que te importa?! ¡Es mi esposa! ¡Haré lo que yo considere mejor para que se quede aquí! ¡Lárgate de aquí antes de que decida matarte! 

Ámbar tragó y temblorosa se dio la media vuelta. 

—Una cosa más. Si te estoy dejando ir con vida, es por Ximena. No obstante, si abres la boca, torturare y matare a tu hermana frente a ti. ¿Está claro? 

Ámbar completamente aterrada se dio la media vuelta de regreso y, con ojos llorosos asintió. Al salir, sus piernas que apenas la habían podido sostener, cedieron y cayo de rodillas en el suelo llorando. 

—Debes irte. 

Dijo uno de los hombres de Lucas extendiéndole la mano para que se pusiera de pie. Ella asintió y miró hacia atrás. 

Probablemente esa sería la última vez que estaría ahí. Y abandonaría a Ximena de la manera más desconsiderada posible. 

Se consideró una persona terrible. 

********

—¿Por qué demonios estaba ella aquí? 

Le preguntó a su asistente que sudaba desesperado y preocupado. 

El pobre hombre sin razón quería azotar a esa mujer hasta la muerte. ¿Qué demonios iba a saber él, que ella entraría justo cuando estaba afuera supervisando el cambio de guardia? 

¿Acaso la mujer era estúpida? ¿O solo pretendía como las demás? 

—¡Señor! ¡Señor! ¡Se lo suplico! ¡No lo volveré a hacer! ¡Ugh! 

CREAK! 

—¡AHHH! 

—¡Señor! ¡Le juro que no volverá a pasar! ¡Aaahhgrr! 

Silencio… 

Los terribles gritos desgarradores de Axel, se detuvieron. 

Y Ximena que veía la triste injusta y sangrienta escena, tuvo que apartar la vista.

 Sinceramente temía por Ámbar, sin embargo, parecía que sus inquietudes estaban de más. 

¿Quién sería capaz de lastimar algo tan hermoso? 

—Por supuesto que no. 

Con una sonrisa algo triste, se alejó de la ventana y se dirigió a su cama. Esperaba fervientemente que lo que el guardia le había asegurado fuera verdad. 

De lo contrario… no habría poder humano que la detuviera en esa ocasión. 

Se quedó dormida en cuanto puso la cabeza en la almohada. No mucho después, Lucas entró a la habitación tambaleándose. 

Se sentía terrible, con dolor de cabeza y un dolor en el pecho insoportable. Aún se veía un poco consciente por lo que se recostó junto a ella y, pensando que estaba dormida como en días anteriores, la abrazó y quiso dormir con ella en sus brazos. 

Hasta que sus tranquilas y letales palabras lo arrojaron a un frío abismo nuevamente.

—Me das asco. 

Mordiéndose fuertemente el labio, la apretó en su abrazo. No lo rechazó o se hizo a un lado. 

Ya se sentía muy bien con eso. 

Sus palabras en el pasillo le martillaron la cabeza. Y al mismo tiempo le hicieron sentir cierto grado de injusticia. 

Desafortunadamente y para resarcimiento de ella…

«Lo siento, pero si quiero que tú y tu familia sigan con vida, debo conservar la mía primero»

Con sentimientos agrios, beso su cabeza y se quedó dormido con ella en sus brazos…

********

—Ella…. Estoy segura de que no estará bien en ese lugar nunca. Lo odia mucho e incluso se ha lastimado demasiado. 

Usted… ¿Es capaz de ayudarla…? ¿De verdad puedo contar con… usted…? 

La hermosa mujer frente a Ámbar, sonrió misteriosamente y, con seguridad asintió. 

—No debes preocuparte, yo me encargaré desde aquí. En cuanto salgas de aquí, ni una sola palabra a nadie más. 

Recuerda, no sólo se trata de la vida de Ximena o la tuya, la de tu hermana está en juego también. 

Ámbar se mordió los labios y asintió nerviosamente. Se puso de pie y salió del lugar, guiada por un hombre serio y silencioso. 

Raquel viendo desde la ventana la retirada de Ámbar sonrió. 

—¿La silenciamos? 

Preguntó uno de los hombres cercanos a ella. Únicamente sonrió y, regresó a su escritorio. 

—Déjenla ir por el momento, nos será útil en un futuro. 

El hombre asintió y continuó con su revisión de documentos. 

—Nunca creí que mi hermano me daría el lujo de hacerlo sufrir tanto como me place.

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