Intenté tranquilizarme, debía seguir las instrucciones de Arzhel, porque alterarme y hacer una escena no era lo indicado en una situación como estas.
Ahora, teníamos una pista fundamental sobre los siguientes pasos de las serpientes, y, a diferencia de lo que imaginé, pareciera que la cabeza detrás de esas maquinaciones malvadas, era mi madrastra.
Bien, esto ya comienza a parecer un drama barato.
Llevé mi mano presionando el puente de mi nariz mientras reunía toda mi calma para poder unirme nue