Ambos nos instalamos en la sala, era hora de ver lo que mi padre y Teresa harían por sí mismos. Mi padre tendría que abrir los ojos por fin y entender que ella no era una buena compañía, sino que quería quitarle todo lo que con esfuerzo llegó a conseguir.
Al encender la pantalla, Raiden, mi padre, estaba atado a una silla en el centro del sótano. Su expresión era una mezcla de ira y confusión, y aunque estaba tratando de mantener la compostura, se veía claro que no entendía lo que estaba pasand