Arzhel conducía de regreso a casa con su habitual calma, una mano descansaba en el volante mientras la otra se apoyaba ligeramente en su pierna. Por mi parte, me recargué contra la ventana, mirando cómo el paisaje pasaba rápidamente, dejando que el aire sacudiera mi cabello como si estuviera en una película.
—Aideen. —Su voz rompió la quietud con un susurro, lo cual fue suficiente para sacarme de mi burbuja y prestarle mi atención.
—¿Hmm? —Giré mi cabeza hacia él. Sus ojos estaban fijos en el c