—Bueno, hermosa Aideen, supongo que tenemos mucho de qué hablar. —Ciprian se inclinó hacia mí, ignorando por completo a Arzhel mientras me rodeaba con su brazo—. ¿Cómo va tu plan? —susurró una vez, podía sentir cómo Arzhel estaba atento a cualquier movimiento de Ciprian.
—Va… avanzando. —Estaba luchando con todas mis fuerzas, no girar en dirección del manipulador detrás de mí. Estaba seguro de que su mirada podría convertir en piedra cualquiera.
—Sabía que lo harías —dio un par de palmaditas en