Las luces de la ciudad brillaban a través de las cortinas entreabiertas de mi departamento, proyectando sombras alargadas en las paredes. La noche se sentía más tranquila de lo normal, como si el mundo estuviera en pausa, alerta. Me encontraba sentada en el sofá con las piernas dobladas bajo mí, sosteniendo una taza de té caliente entre las manos mientras miraba hacia la ventana.
El silencio era inusual. No porque no me hubiera acostumbrado a la calma, sino porque por primera vez en mucho tiemp